Publicado el marzo 11, 2024

Agile no es solo para programadores; es la solución práctica a la falta de visibilidad, los cuellos de botella y la sobrecarga en equipos de ventas y marketing.

  • El primer paso es visualizar el trabajo con un simple tablero Kanban, físico o digital, para entender dónde se atascan las tareas.
  • La clave no es copiar ciegamente un framework, sino adaptar rituales ligeros como reuniones diarias de 15 minutos y retrospectivas enfocadas en la mejora real.

Recomendación: Combine lo mejor de Scrum y Kanban (Scrumban) para gestionar tanto las urgencias del día a día como los proyectos de mejora a medio plazo.

Como gerente de ventas o marketing, el escenario le resultará familiar: proyectos que se eternizan, una falta de visibilidad sobre quién está haciendo qué, y la sensación constante de que su equipo está saturado, pero los resultados no avanzan al ritmo esperado. Se multiplican las reuniones de seguimiento y los informes, pero el cuello de botella persiste. Muchos oyen hablar de «metodologías ágiles» como una solución mágica que usan los departamentos de tecnología, pero la jerga de Sprints, Product Owners y Velocity parece un universo ajeno e inaplicable a la realidad comercial.

La mayoría de los artículos sobre el tema se quedan en la teoría, explicando las reglas de Scrum como si se tratara de un manual de instrucciones para montar un mueble. Pero fallan en responder la pregunta fundamental: ¿cómo adapto esto a un equipo que responde llamadas, prepara propuestas y gestiona campañas, no a uno que escribe código? La respuesta no está en «instalar» un framework rígido, sino en entender Agile como una caja de herramientas de la que se pueden tomar elementos prácticos y sencillos.

Este artículo desmitifica el proceso. Le mostraremos cómo, en lugar de replicar ciegamente el modelo de IT, puede adoptar los principios fundamentales de Agile para traer visibilidad, reducir el caos y acelerar sus ciclos de venta y marketing. Se trata de adaptar y combinar los rituales más simples, no de revolucionar su departamento de la noche a la mañana. Descubrirá por qué un simple tablero puede ser más poderoso que cualquier software de gestión, cómo elegir entre Scrum y Kanban para su contexto específico y, finalmente, cómo escalar estas prácticas cuando su equipo crece.

Para aquellos que prefieren un formato visual, el siguiente vídeo ofrece una excelente introducción a Scrum, uno de los marcos de trabajo más conocidos del universo Agile, sentando las bases de sus conceptos clave.

Para guiarle de forma estructurada a través de esta adaptación práctica, hemos organizado el contenido en varias secciones clave. Cada una aborda un desafío o una herramienta específica, desde los beneficios económicos hasta la gestión de equipos a gran escala.

Por qué las empresas que adoptan Agile facturan un 30% más rápido

Más allá de la flexibilidad y la colaboración, el principal argumento para que un gerente de negocio preste atención a Agile es puramente económico. La capacidad de reaccionar rápidamente a los cambios del mercado y de enfocar los esfuerzos del equipo en lo que realmente aporta valor tiene un impacto directo en la cuenta de resultados. No se trata de trabajar más, sino de trabajar de forma más inteligente, eliminando el desperdicio en forma de tareas inútiles, reuniones improductivas y proyectos que ya no son relevantes.

La agilidad acelera el ciclo de feedback, tanto con el cliente como internamente. En ventas, esto significa acortar el tiempo entre el primer contacto y el cierre. En marketing, implica lanzar campañas más pequeñas y frecuentes, medir su impacto y ajustar la estrategia sobre la marcha en lugar de esperar meses para analizar una gran campaña anual. Esta velocidad de aprendizaje y adaptación es lo que genera la ventaja competitiva.

Los datos respaldan esta afirmación. Las unidades de negocio que implementan estas prácticas son significativamente más eficientes. Un análisis de la transformación ágil muestra que las unidades de negocio Agile son 1,5 veces más propensas a superar a sus competidores en métricas de desempeño financiero. Esto se debe en gran parte a que liberan a sus equipos de tareas de bajo impacto, permitiéndoles dedicar un 130% más de tiempo a actividades de alto valor como la innovación y la interacción directa con los clientes.

En última instancia, facturar más rápido es la consecuencia de entregar valor más rápido. Al reducir el tiempo de lanzamiento al mercado (time-to-market) y aumentar la productividad del equipo, la organización se vuelve más receptiva y, por tanto, más rentable.

Cómo visualizar el flujo de trabajo con Kanban físico en una oficina convencional

El paso más simple y poderoso para empezar con Agile en un entorno no tecnológico no requiere software, consultores ni una gran inversión. Solo necesita una pizarra, post-its de colores y un rotulador. El objetivo es crear un tablero Kanban físico, una herramienta visual que saca las tareas de las bandejas de entrada y las hojas de cálculo para ponerlas a la vista de todos. Su principal virtud es la visibilidad radical.

La estructura básica consta de tres columnas: «Por Hacer», «En Proceso» y «Hecho». Cada tarea (una propuesta comercial, el diseño de un banner, la resolución de una incidencia) se escribe en un post-it y se mueve por el tablero a medida que avanza. Esto expone inmediatamente los cuellos de botella: si la columna «En Proceso» está llena de post-its que no se mueven, ahí está el problema. Para un gerente, es una radiografía en tiempo real del rendimiento del equipo.

Este tablero físico fomenta la colaboración y la autogestión. En lugar de que el gerente asigne tareas, el propio equipo puede ver qué es lo siguiente en la lista de prioridades y tomar la iniciativa. La simple acción física de mover una tarjeta de «En Proceso» a «Hecho» genera una pequeña pero satisfactoria sensación de logro que motiva al equipo.

Tablero Kanban físico con columnas de trabajo y tarjetas de colores en una oficina

Como se puede observar, el tablero se convierte en el punto central de comunicación. Permite limitar el «Trabajo en Proceso» (WIP), una regla clave de Kanban. Por ejemplo, se puede acordar que no puede haber más de cinco tareas a la vez en la columna «En Proceso». Esto obliga al equipo a terminar tareas antes de empezar otras nuevas, evitando la multitarea ineficiente que satura a los empleados.

Plan de Acción: Tu Primer Tablero Kanban Físico

  1. Definir el Flujo: Identifique las 3-5 etapas clave de su proceso (p. ej., «Backlog», «Diseño», «Revisión», «Lanzado»). Serán sus columnas.
  2. Visualizar las Tareas: Escriba cada tarea o proyecto actual en un post-it. Use colores para diferenciar tipos de trabajo (p. ej., azul para ventas, verde para marketing).
  3. Establecer Límites (WIP): Fije un número máximo de post-its permitidos en las columnas «En Proceso». Empiece con un número generoso (p. ej., 1.5 veces el número de personas en el equipo) y ajústelo después.
  4. Crear un Punto de Reunión: Use el tablero como foco para una reunión diaria de 15 minutos. Revise las tareas bloqueadas y las que están a punto de finalizar.
  5. Medir y Mejorar: Anote la fecha en que un post-it entra en «En Proceso» y cuándo llega a «Hecho». La diferencia es el «Cycle Time», su primera métrica de eficiencia.

Empezar con un tablero físico es la forma más efectiva de introducir la mentalidad Agile. Es tangible, colaborativo y expone los problemas de flujo de trabajo de una manera que ningún informe puede igualar. Una vez que el equipo se acostumbra a la dinámica, se puede evaluar la transición a una herramienta digital.

Scrum o Kanban: cuál elegir para un equipo de atención al cliente saturado

Cuando un equipo, como el de atención al cliente o soporte técnico, se enfrenta a un flujo constante e impredecible de trabajo, la elección del marco de trabajo Agile es crucial. La rigidez de Scrum, con sus sprints de duración fija donde no se pueden añadir nuevas tareas, puede chocar frontalmente con la necesidad de responder a urgencias en tiempo real. Aquí es donde Kanban suele brillar, pero una solución híbrida podría ser aún mejor.

Scrum está diseñado para proyectos con un objetivo definido, como lanzar una nueva funcionalidad o preparar una gran campaña de marketing. Funciona en ciclos fijos (sprints) y protege al equipo de interrupciones para que puedan enfocarse en el objetivo del sprint. Sin embargo, para un equipo de servicio al cliente, decirle a un cliente VIP que su problema no se puede atender hasta el próximo sprint es inviable.

Kanban, por otro lado, se basa en un flujo continuo. No hay sprints. Las tareas se priorizan y se abordan a medida que llegan, siempre respetando los límites de trabajo en proceso (WIP) para no sobrecargar al equipo. Es ideal para trabajo reactivo y operativo. Su flexibilidad permite gestionar las urgencias sin romper el sistema. La debilidad de Kanban es que puede dificultar la dedicación de tiempo a proyectos de mejora proactiva, ya que el día a día siempre tiene prioridad.

Aquí es donde entra en juego Scrumban, un modelo híbrido que combina lo mejor de ambos mundos y es especialmente útil para equipos saturados con una mezcla de tareas reactivas y proyectos de mejora. Permite usar un tablero Kanban para gestionar el flujo diario de tickets y solicitudes, mientras se planifican «sprints» más pequeños para abordar proyectos de mejora (ej: crear una nueva base de conocimientos, optimizar el script de llamadas).

La siguiente tabla, basada en los principios de gestión ágil popularizados por herramientas como Jira, resume las diferencias clave para ayudar a tomar una decisión informada.

Comparación Scrum vs Kanban vs Scrumban
Aspecto Scrum Kanban Scrumban (Híbrido)
Estructura temporal Sprints fijos (2-4 semanas) Flujo continuo Sprints para mejoras + flujo para operaciones
Gestión de urgencias Difícil durante sprint Flexible con límites WIP Combina ambos enfoques
Roles del equipo Roles definidos (Scrum Master, PO) Autogestión total Roles flexibles según necesidad
Ideal para Proyectos predecibles Trabajo reactivo continuo Equipos saturados con mix de tareas
Control de trabajo Por sprint backlog Por límites WIP Ambos sistemas combinados

Para un equipo de atención al cliente, empezar con Kanban para gestionar el día a día y luego introducir sprints de mejora con Scrumban suele ser el camino más efectivo. Permite mantener la capacidad de respuesta mientras se asegura un tiempo dedicado a la mejora continua, evitando que el equipo se vea perpetuamente consumido por lo urgente.

La trampa de hacer «Daily Standups» que se convierten en reuniones de una hora

Uno de los rituales más conocidos y peor implementados de Agile es la reunión diaria o «Daily Standup». Su propósito es simple: una sincronización rápida (no más de 15 minutos) para que el equipo se alinee, identifique impedimentos y planifique el día. Sin embargo, en la práctica, especialmente en equipos no técnicos, estas reuniones degeneran fácilmente en largas sesiones de reporte al jefe, discusiones técnicas interminables o resolución de problemas en tiempo real.

El principal error es confundir el «Daily» con una reunión de estado. No es para que cada persona rinda cuentas al gerente, sino para que los miembros del equipo se comuniquen entre sí. La estructura clásica de tres preguntas (¿Qué hice ayer? ¿Qué haré hoy? ¿Qué bloqueos tengo?) debe ser una guía, no un guion rígido. El foco debe estar en la tercera pregunta: los bloqueos. El objetivo no es resolver el bloqueo en la reunión, sino identificarlo para que las personas adecuadas puedan abordarlo inmediatamente después.

Para evitar que la reunión se alargue, es fundamental aplicar reglas estrictas. Una técnica eficaz es la del «Parking Lot» (aparcamiento). Cuando surge un tema que requiere una discusión más profunda entre dos o tres personas, se «aparca» para ser tratado después de la reunión, liberando al resto del equipo. Otra clave es que el facilitador (que no tiene por qué ser el gerente) debe ser firme para cortar las divagaciones y mantener el ritmo.

Como señalan los expertos de AgileSherpas, el enfoque de esta reunión puede variar significativamente según el framework. En un contexto de flujo continuo, el foco cambia de las personas a las tareas.

Un Kanban standup se centra en elementos bloqueados o en tarjetas que no han cambiado de estado en varios días. Este estilo condensado de standup es una razón por la que los equipos Kanban pueden ser considerablemente más grandes que los equipos Scrum.

– AgileSherpas, Beginner’s Guide to Kanban for Agile Marketing

En lugar de que cada persona hable, el equipo «camina el tablero» de derecha a izquierda (desde «Hecho» hacia «Por Hacer»), enfocándose en las tareas que están más cerca de completarse y en aquellas que están atascadas. Este enfoque es mucho más eficiente y orientado a resultados.

En resumen, un «Daily Standup» eficaz es un ejercicio de disciplina. Manténgalo corto, de pie (si es posible, para fomentar la brevedad), enfocado en los bloqueos y centrado en el flujo de trabajo del equipo, no en el reporte individual al superior.

Cuándo realizar las retrospectivas para garantizar la mejora continua real

La retrospectiva es, posiblemente, el ritual más importante de Agile. Es el motor de la mejora continua (Kaizen). Se trata de una reunión periódica en la que el equipo se detiene a reflexionar sobre su proceso de trabajo: qué funcionó bien, qué no funcionó y qué se puede mejorar en el próximo ciclo. Sin embargo, para que sea efectiva, debe ser un espacio de seguridad psicológica donde se discuten procesos y problemas, no se buscan culpables.

La cadencia de las retrospectivas depende del marco de trabajo. En Scrum, se realizan al final de cada sprint (cada 2-4 semanas). En Kanban, al no haber sprints, la cadencia es más flexible, pero se recomienda mantener una regularidad (por ejemplo, una vez al mes o cada vez que se completan X número de tareas). La clave es la consistencia. Si las retrospectivas se cancelan constantemente por «falta de tiempo», el proceso de mejora se detiene.

El error más común es que estas sesiones se conviertan en quejas sin acción. Para evitarlo, cada retrospectiva debe terminar con uno o dos puntos de acción concretos y asignables que el equipo se compromete a implementar. Por ejemplo, si se detecta que las propuestas comerciales tardan demasiado en ser aprobadas, un punto de acción podría ser «Crear una plantilla estándar de propuesta para el próximo ciclo».

Equipo profesional participando en una retrospectiva con notas adhesivas y pizarra

Para mantener el compromiso y evitar la monotonía, es vital variar el formato. En lugar de preguntar siempre «¿Qué fue bien, qué fue mal?», se pueden utilizar dinámicas más creativas. Tal y como demuestran los equipos de marketing que adoptan Agile, el objetivo es reflexionar sobre la efectividad de manera dinámica. Formatos como «El Barco» (el ancla son los problemas, el viento son las ayudas), «4Ls» (Liked, Learned, Lacked, Longed for) o «Starfish» (Keep Doing, More of, Less of, Start Doing, Stop Doing) ayudan a obtener diferentes perspectivas y mantienen la energía alta.

En definitiva, la retrospectiva no es un lujo, es una necesidad. Es el momento en que el equipo toma el control de su propio proceso y se hace dueño de su mejora. La frecuencia no es tan importante como la disciplina de llevarlas a cabo y, sobre todo, de transformar las conversaciones en acciones tangibles.

Cuándo implementar reuniones Kaizen para resolver problemas en planta

Mientras que las retrospectivas son para la mejora continua y general del proceso, existen situaciones en las que un problema específico, crítico y persistente requiere una intervención más profunda y enfocada. Aquí es donde los eventos Kaizen (o «Kaizen Blitz») se convierten en una herramienta poderosa. A diferencia de una reunión estándar, un evento Kaizen es un taller intensivo y de corta duración (de unas horas a pocos días) que reúne a un equipo multifuncional con un único objetivo: analizar un problema hasta su causa raíz y diseñar e implementar una solución inmediata.

En un departamento de ventas o marketing, no es necesario esperar a una catástrofe para convocar un evento Kaizen. Deben existir disparadores claros y predefinidos que activen el proceso. Esperar a que un problema se vuelva insostenible es una gestión reactiva. La gestión proactiva implica definir umbrales que, al ser cruzados, convocan automáticamente a este «equipo de operaciones especiales».

Por ejemplo, algunos disparadores prácticos para convocar un evento Kaizen en un área comercial podrían ser:

  • Un KPI crítico, como la tasa de conversión, cae por debajo del umbral mínimo durante dos semanas consecutivas.
  • El tiempo medio para preparar una propuesta comercial excede el objetivo en más de un 40%.
  • Se pierde un cliente estratégico y es necesario un análisis post-mortem para entender las causas raíz y evitar que se repita.
  • Se identifica un proceso administrativo repetitivo que consume más de 10 horas semanales del equipo comercial, restando tiempo a la venta.

El poder del evento Kaizen reside en su enfoque y en el empoderamiento del equipo. No es una comisión que elabora un informe, sino un grupo que tiene la autoridad para analizar, decidir y cambiar el proceso en el acto. Liberar a las personas adecuadas de sus tareas diarias para dedicar, según datos de McKinsey sobre transformación ágil, parte del 130% más de tiempo a la resolución de problemas, genera un retorno de la inversión casi inmediato al solucionar un obstáculo que estaba costando dinero o clientes.

Por tanto, el evento Kaizen no reemplaza a las retrospectivas; las complementa. Es el bisturí de precisión que se utiliza para extirpar problemas complejos, mientras que la retrospectiva es el chequeo de salud regular que mantiene a todo el sistema en forma.

Estructura piramidal o red de equipos: ¿cuál funciona mejor para escalar ventas?

La agilidad no solo afecta a cómo se gestionan los proyectos, sino también a cómo se estructura la propia organización. La jerarquía piramidal tradicional, con sus silos departamentales (marketing, ventas, postventa) y sus múltiples niveles de aprobación, es inherentemente lenta y poco adaptable. En entornos de venta complejos, donde la colaboración entre diferentes expertos es clave para cerrar un trato, esta estructura se convierte en un cuello de botella.

La alternativa ágil es una red de equipos multidisciplinares. En lugar de organizar a las personas por su función (todos los de marketing juntos, todos los de ventas juntos), se crean pequeños equipos o «células» enfocadas en un objetivo de negocio concreto, como un segmento de mercado, una línea de producto o un territorio geográfico. Cada equipo contiene a todas las personas necesarias para alcanzar ese objetivo: un vendedor, un especialista en marketing, un preventa técnico, etc.

Esta estructura rompe los silos y fomenta una colaboración mucho más estrecha. Como destaca la Sales Business School, «la gran ventaja del método Agile […] es la colaboración entre departamentos. Que el equipo comercial actúe en consonancia con preventa y postventa». En una estructura en red, esta consonancia no es un deseo, es la forma de trabajo por defecto.

Estudio de Caso: El «Modelo Spotify» adaptado a equipos comerciales

Un enfoque popular para crear esta red de equipos es la adaptación del famoso «Modelo Spotify». Según explican en análisis sobre metodologías ágiles en ventas, este modelo se puede traducir al mundo comercial de la siguiente manera: Squads son los equipos multidisciplinares básicos, enfocados en un cliente o producto. Varias Squads con un objetivo común forman una Tribe (ej: la «Tribu de Grandes Cuentas»). Para mantener la excelencia funcional, las personas con roles similares de diferentes Squads se agrupan en Chapters (ej: el «Chapter de Closers» o el «Chapter de SDRs»), que se reúnen periódicamente para compartir buenas prácticas. Esta estructura matricial combina el enfoque en el cliente (Squads) con la especialización funcional (Chapters), siendo muy superior para la venta consultiva o «solution selling».

Pasar de una pirámide a una red no es un cambio trivial, pero para las organizaciones que buscan escalar sus operaciones de ventas de manera ágil y sostenible, es una evolución necesaria. Permite tomar decisiones más rápidas, adaptarse mejor a las necesidades de los clientes y crear un entorno de trabajo más autónomo y motivador para los equipos.

Puntos clave a recordar

  • Agile para negocios no es copiar a IT, es una caja de herramientas para ganar visibilidad y eliminar cuellos de botella reales.
  • El primer paso, y el más efectivo, es empezar con un tablero Kanban físico. Es simple, visual y expone los problemas de flujo al instante.
  • La clave del éxito no está en seguir las reglas de un framework al pie de la letra, sino en adaptar sus rituales (reuniones diarias, retrospectivas) a la realidad de su equipo.

Scrum y Kanban avanzado: cómo escalar los marcos de trabajo cuando el equipo crece a 50 personas

Lo que funciona para un equipo de 8 personas rara vez funciona para una organización de 50 o más. A medida que un departamento de ventas o marketing crece, la coordinación entre equipos se vuelve el principal desafío. Mantener a todos alineados, gestionar las dependencias y tener una visión global de las iniciativas estratégicas requiere un enfoque más estructurado. Es aquí donde entran los frameworks de escalado Agile.

Estos marcos proporcionan estructuras y rituales para coordinar el trabajo de múltiples equipos que operan bajo principios ágiles. No se trata de volver a la burocracia, sino de crear una «agilidad en equipo de equipos». Existen varias opciones, cada una con su propia complejidad y ámbito de aplicación.

Para equipos de marketing y ventas, los enfoques más comunes son:

  • Scrum de Scrums: Es el más simple. Consiste en una reunión periódica (dos o tres veces por semana) a la que asiste un representante de cada equipo ágil («squad»). El propósito es similar al de un Daily Standup, pero a nivel de equipos: sincronizar, identificar dependencias y resolver bloqueos que afectan a más de un equipo.
  • LeSS (Large-Scale Scrum): Es una extensión de Scrum para múltiples equipos que trabajan en un único producto o iniciativa. Mantiene los principios de Scrum lo más puros posible, evitando añadir roles o artefactos complejos.
  • SAFe (Scaled Agile Framework): Es el más completo y también el más prescriptivo y complejo. Está diseñado para grandes corporaciones y proporciona una estructura detallada para alinear la estrategia de la empresa (Portfolio) con la ejecución de los equipos (Program y Team). Su implementación es un proyecto de transformación en sí mismo.
  • Portfolio Kanban: Este no es un framework completo, sino una técnica para visualizar y gestionar las grandes iniciativas estratégicas (epics) de la empresa en un tablero Kanban de alto nivel. Permite a la dirección priorizar y ver el progreso de las iniciativas que abarcan múltiples equipos.

La elección del framework de escalado adecuado depende del tamaño de la organización, la cultura existente y el nivel de madurez ágil de los equipos. El siguiente resumen, basado en los principios de escalado de Atlassian, puede guiar la decisión.

Frameworks de escalado para equipos grandes
Framework Tamaño óptimo Complejidad Mejor para
LeSS (Large-Scale Scrum) 3-9 equipos Media Equipos que ya dominan Scrum
Nexus 3-9 equipos Media Desarrollo de producto único
SAFe 50+ personas Alta Grandes corporaciones
Scrum de Scrums 2-5 equipos Baja Coordinación simple entre equipos
Portfolio Kanban Ilimitado Baja-Media Gestión estratégica de iniciativas

Escalar la agilidad es el desafío final para consolidar la transformación. Para asegurar una transición exitosa, es fundamental comprender las distintas opciones de marcos de trabajo y cuándo aplicarlas.

Para la mayoría de los departamentos de marketing y ventas, una combinación de Scrum de Scrums para la coordinación táctica y un Portfolio Kanban para la alineación estratégica suele ser el enfoque más pragmático y efectivo. Permite mantener la autonomía de los equipos mientras se asegura que todos reman en la misma dirección estratégica. Evalúe su situación y comience a implementar estos principios para llevar la eficiencia de su organización al siguiente nivel.

Escrito por Marta Ríos, Ingeniera Industrial y Agile Coach certificada, especializada en optimización de procesos operativos y metodologías Lean (Scrum, Kanban) para entornos no tecnológicos. Cuenta con 12 años de experiencia mejorando la productividad en plantas de producción y departamentos administrativos.