Publicado el marzo 15, 2024

Contrario a la creencia popular, un plan de upskilling no es un coste operativo, sino un motor de rentabilidad que puede autofinanciarse.

  • La clave no es gastar menos en formación, sino invertir de forma inteligente para obtener un retorno medible.
  • Activar el conocimiento interno (mentoría senior-junior) reduce drásticamente la necesidad de inversión externa.

Recomendación: Deje de ver la formación como un gasto y empiece a gestionarla como una cartera de inversiones: exija un business case para cada iniciativa y mida su impacto directo en los KPIs del negocio.

En un entorno donde la tecnología y los mercados evolucionan a un ritmo vertiginoso, la pregunta ya no es si su equipo necesita actualizar sus competencias, sino cómo hacerlo sin que los costes se disparen. Muchos directores de formación se enfrentan a esta paradoja: la necesidad crítica de upskilling y reskilling choca con presupuestos cada vez más ajustados. La diferencia entre upskilling (mejorar competencias existentes) y reskilling (aprender nuevas competencias para un rol diferente) es fundamental, pero ambas apuntan a un mismo desafío.

La respuesta habitual suele ser buscar cursos online de bajo coste o recortar programas, esperando que la simple exposición a nuevo contenido genere un cambio. Sin embargo, este enfoque a menudo conduce a bajas tasas de finalización y un impacto nulo en el rendimiento real. La verdadera solución no reside en gastar menos, sino en invertir de manera más inteligente. El secreto está en dejar de considerar la formación como un centro de costes y empezar a tratarla como un motor de rentabilidad con un retorno de la inversión (ROI) claro y medible.

Este artículo propone un cambio de paradigma. Le mostraremos cómo construir un plan de upskilling que no solo sea efectivo y económico, sino que se convierta en un activo estratégico para su organización. Exploraremos cómo activar recursos internos que a menudo se pasan por alto, cómo medir el impacto real de la formación y cómo ofrecer crecimiento profesional que retenga al talento, incluso en estructuras organizativas planas. Es hora de transformar la formación de una obligación presupuestaria a una ventaja competitiva sostenible.

Para aquellos que prefieren un formato más dinámico, el siguiente vídeo ofrece respuestas directas a las preguntas más comunes sobre la implementación de estrategias de upskilling y reskilling, complementando a la perfección los conceptos que desarrollaremos a continuación.

Para abordar este desafío de forma estructurada, hemos organizado este guía en varias secciones clave. Cada una se enfoca en un aspecto pragmático del diseño e implementación de un plan de formación rentable, desde el diagnóstico inicial hasta la retención del talento a largo plazo.

Por qué su equipo actual no podrá cumplir los objetivos digitales del próximo año

La confianza en la capacidad del equipo actual es un pilar para cualquier directivo. Sin embargo, el optimismo puede chocar con una realidad ineludible: la brecha de competencias digitales se está ampliando a una velocidad alarmante. No se trata de dudar del compromiso o la inteligencia de sus empleados, sino de reconocer que las herramientas y habilidades que los llevaron al éxito ayer, pueden ser insuficientes para los desafíos de mañana. La transformación digital no es un evento futuro; es una presión constante que exige una adaptación continua.

El problema es cuantitativo. Según el Future of Jobs Report, se estima que casi el 60% de los trabajadores necesitará algún tipo de reskilling antes de 2027. Esto significa que más de la mitad de su plantilla actual podría no tener las competencias necesarias para ejecutar la estrategia digital del próximo año si no se toma acción ahora. Ignorar esta estadística es planificar para la obsolescencia.

Contraste visual entre herramientas tradicionales y tecnología moderna en el espacio de trabajo

Como muestra la imagen, el puente entre las herramientas tradicionales y las nuevas tecnologías debe construirse activamente. Gigantes como Amazon, que invirtió 700 millones de dólares en reskilling, o IBM, con sus iniciativas en IA y cloud, no lo hacen por filantropía. Lo hacen porque han calculado que es más rentable y rápido actualizar a su gente que buscar, contratar y formar nuevo talento desde cero. La inacción no es una opción neutral; es una decisión que conlleva el coste de la oportunidad perdida y una pérdida progresiva de competitividad.

El primer paso para cerrar esta brecha no es contratar masivamente, sino realizar un inventario honesto de las competencias actuales y compararlas con las que la estrategia de negocio demandará en 12 a 24 meses. La pregunta no es si su equipo es bueno, sino si está preparado para lo que viene.

Presencial u Online: qué formato de formación tiene mayor tasa de finalización

Una vez aceptada la necesidad de formar, la siguiente decisión crucial es el formato. La elección entre formación presencial, online o híbrida no debe basarse únicamente en el coste inicial, sino en su eficacia medida en tasas de finalización y transferencia real al puesto de trabajo. Un curso online muy económico que nadie completa es, en realidad, una pérdida neta de tiempo y dinero. El objetivo es maximizar el compromiso del empleado, ya que este es el principal predictor del éxito de la formación.

Cada modalidad tiene sus propias fortalezas y debilidades, y la elección óptima depende del tipo de habilidad que se quiera desarrollar. No existe una solución única para todo. Por ejemplo, las competencias técnicas complejas que requieren práctica supervisada (hands-on) se benefician enormemente del formato presencial, mientras que las habilidades digitales o los idiomas pueden adaptarse bien a un formato asíncrono que ofrece flexibilidad.

La siguiente tabla desglosa las características de cada modalidad para ayudarle a tomar una decisión informada, alineando el formato con el objetivo de aprendizaje específico.

Comparativa de modalidades de formación continua
Modalidad Ventajas Desafíos Mejor para
Online Asíncrono Flexibilidad horaria, autoaprendizaje Requiere autodisciplina Competencias digitales, idiomas
Online Síncrono Interacción en tiempo real, compromiso social Coordinación horaria Habilidades colaborativas
Presencial Práctica hands-on, networking directo Costes y tiempo de desplazamiento Habilidades técnicas complejas
Híbrido Combina lo mejor de ambos mundos Requiere mayor planificación Programas largos de certificación

Independientemente del formato, aumentar la tasa de finalización es posible. En lugar de cursos largos y monolíticos, es más efectivo implementar estrategias que fomenten el compromiso continuo. El microaprendizaje, los grupos de estudio (cohort-based courses) y la gamificación son herramientas poderosas para mantener la motivación.

Su hoja de ruta para maximizar la finalización de la formación

  1. Puntos de contacto: Defina un itinerario de aprendizaje personalizado según el rol y nivel del empleado, adaptando el contenido.
  2. Collecta: Implemente microaprendizaje con sesiones cortas (15-20 minutos) que se integren en la jornada laboral.
  3. Cohérence: Cree grupos de aprendizaje (cohorts) para fomentar la responsabilidad social y el apoyo mutuo.
  4. Mémorabilité/émotion: Gamifique la experiencia con sistemas de puntos, insignias (badges) y reconocimientos públicos para celebrar los avances.
  5. Plan d’intégration: Mida el éxito no solo por la finalización del curso, sino por la aplicación práctica a través de KPIs de transferencia al puesto.

En última instancia, la modalidad más «rentable» es aquella que sus empleados completan y aplican. A veces, una inversión inicial mayor en un formato más interactivo puede generar un ROI mucho más alto a largo plazo.

Cómo usar a sus seniors para formar a los juniors sin coste externo

Una de las palancas más potentes y económicas para el upskilling está ya dentro de su organización: el conocimiento tácito de sus empleados senior. A menudo, las empresas buscan fuera la experiencia que ya poseen, ignorando la oportunidad de convertir a sus expertos internos en multiplicadores de talento. Crear un programa de mentoría estructurado no es «gratis», ya que el tiempo del senior es valioso, pero su ROI es exponencialmente mayor que el de la mayoría de las formaciones externas.

El enfoque tradicional de mentoría (un senior enseña a un junior) puede enriquecerse enormemente con un modelo bidireccional. Los empleados junior, a menudo nativos digitales, pueden formar a los seniors en nuevas herramientas y plataformas tecnológicas, en un proceso conocido como mentoría inversa. A cambio, los seniors transmiten el conocimiento del negocio, el contexto del cliente y la sabiduría estratégica que no se encuentra en ningún manual.

Senior y junior profesionales intercambiando conocimientos en ambiente colaborativo

El verdadero cambio de paradigma consiste en no ver estas interacciones como simples conversaciones, sino como un proceso para crear activos de conocimiento. Como subraya el experto en transformación profesional Javier de la Casa, el objetivo es estructurar la mentoría para que sea un multiplicador. En su blog sobre transformación profesional, recalca la importancia de que el mentor cree documentación y forme a futuros formadores. El resultado de estas mentorías debe ser la creación de guías prácticas (playbooks), wikis internas o procedimientos operativos estándar (SOPs) que permanezcan en la organización, incluso si los empleados se marchan. Así, el conocimiento individual se transforma en capital intelectual de la empresa.

Este modelo no solo cierra brechas de habilidades de forma económica, sino que también fortalece la cultura colaborativa, mejora las relaciones intergeneracionales y aumenta el sentimiento de pertenencia tanto de mentores como de aprendices.

El miedo a invertir en empleados que luego se marchan a la competencia

Es la objeción más común y, quizás, la más paralizante para un director de formación: «¿Y si invierto una suma considerable en formar a un empleado clave y, en cuanto termina, se va a la competencia con sus nuevas habilidades?». Este miedo es legítimo, pero se basa en una premisa errónea. La pregunta, popularizada por la filosofía de Richard Branson, debería ser otra: «¿Qué pasa si no los formo y se quedan?». Un equipo estancado y sin las competencias adecuadas representa un coste mucho mayor y más silencioso para la organización.

La clave para desmontar este miedo es el análisis de datos. Formar a un empleado no es un gasto, es una inversión en retención. Las estadísticas muestran que la falta de oportunidades de desarrollo es una de las principales razones por las que los empleados abandonan una empresa. Por otro lado, el coste de no invertir es tangible. Según un informe de Gallup citado por diversas fuentes de negocio, el costo de reemplazar a un empleado puede oscilar entre 1.5 y 2 veces su salario anual. Este coste incluye la selección, contratación, formación inicial y el tiempo hasta que el nuevo empleado alcanza la plena productividad.

¿Qué pasa si los formo y se van? La pregunta correcta es: ¿Qué pasa si no los formo y se quedan?

– Richard Branson (paráfrasis adaptada), Filosofía de desarrollo de talento empresarial

Al comparar el coste de la formación con el coste de la rotación, la ecuación cambia por completo. Invertir en el desarrollo de un empleado es, en la mayoría de los casos, significativamente más económico que afrontar su reemplazo. Además, un programa de upskilling bien diseñado, vinculado a un plan de carrera claro, se convierte en una de las herramientas de retención más poderosas. Los empleados que ven que la empresa invierte en su futuro son más propensos a comprometerse a largo plazo.

La inversión en formación debe ir acompañada de una cultura que valore el crecimiento y ofrezca caminos claros para aplicar las nuevas habilidades. Cuando los empleados sienten que su desarrollo es una prioridad, el riesgo de fuga no solo disminuye, sino que se transforma en un imán para atraer nuevo talento.

Cuándo se recupera la inversión de un máster pagado a un empleado

Financiar una formación avanzada como un máster representa una de las mayores inversiones en el desarrollo de un empleado. A diferencia de cursos cortos, aquí el desembolso es significativo y la pregunta sobre el retorno de la inversión (ROI) es ineludible. Sin una estructura clara, este tipo de iniciativa puede percibirse como un gasto de alto riesgo. Sin embargo, con el framework adecuado, puede convertirse en una inversión estratégica con un periodo de recuperación medible y predecible.

La clave es dejar de considerarlo un «beneficio» para el empleado y tratarlo como un proyecto de negocio. Esto empieza por exigir al empleado que presente un Business Case previo. En este documento, debe identificar un problema o una oportunidad de negocio y proyectar cómo la formación le permitirá generar un retorno medible, ya sea a través de la optimización de procesos, la apertura de nuevas líneas de ingresos o la mejora de la eficiencia. Este simple requisito cambia la mentalidad de «recibir formación» a «generar valor».

Además, vincular la inversión a la permanencia es una práctica estándar y razonable. Un acuerdo que estipule una permanencia mínima de 18 a 24 meses post-formación protege la inversión de la empresa. Para ir un paso más allá, se puede implementar un modelo de inversión compartida, donde la empresa financia progresivamente el máster en función del cumplimiento de KPIs trimestrales post-formación. Esto alinea los intereses de ambas partes. Según datos de LinkedIn, las organizaciones que invierten en desarrollo tienen un 30% más de retención, lo que demuestra que estas estrategias funcionan.

Para asegurar que el conocimiento adquirido no se quede en un silo, se debe incluir una «cláusula de difusión interna», donde el empleado se compromete a impartir un número determinado de horas de formación al resto del equipo. De esta forma, la inversión en una persona se multiplica, beneficiando a toda la organización y acelerando el ROI.

Al final, un máster financiado por la empresa deja de ser un gasto incierto para convertirse en un proyecto con objetivos, métricas y un plan claro para recuperar y multiplicar la inversión inicial.

Planificar o pivotar: qué habilidad valora más el mercado actual

Durante décadas, la capacidad de planificación a largo plazo fue una de las habilidades más valoradas en el mundo empresarial. Crear planes detallados a cinco años era sinónimo de rigor y visión estratégica. Sin embargo, en el volátil entorno actual, la rigidez de un plan puede convertirse en su mayor debilidad. Hoy, el mercado valora tanto o más que la planificación la capacidad de pivotar con agilidad, es decir, la habilidad para adaptarse rápidamente a cambios inesperados basándose en nuevos datos.

Esto no significa que la planificación haya muerto. Más bien, ha evolucionado. Las empresas líderes como Microsoft, Iberdrola y Telefónica han demostrado que la clave está en combinar una planificación robusta con puntos de pivote estratégicos. Diseñan itinerarios de formación y desarrollo profesional, pero los evalúan y ajustan constantemente basándose en métricas de aprendizaje continuo y en la evolución del mercado. La meta-habilidad más crítica que buscan y cultivan en sus equipos es, por tanto, el aprendizaje continuo: la capacidad y el deseo de aprender, desaprender y reaprender constantemente.

El pensamiento crítico y analítico sigue siendo fundamental, ya que es lo que permite diferenciar una señal importante de un simple ruido. Pero debe ir acompañado de inteligencia emocional y habilidades de comunicación para gestionar equipos en entornos híbridos y diversos. El siguiente cuadro, basado en análisis de tendencias, resume las habilidades que marcarán la diferencia en los próximos años.

Habilidades más demandadas para 2026
Ranking Habilidad Tipo Por qué es crítica
1 Pensamiento crítico y analítico Cognitiva Diferencial humano vs IA
2 Comunicación en entornos híbridos Interpersonal Trabajo remoto y global
3 Competencias digitales aplicadas Técnica Automatización omnipresente
4 Inteligencia emocional Soft skill Gestión de equipos diversos
5 Aprendizaje continuo Meta-habilidad Adaptación constante

Por lo tanto, un plan de upskilling efectivo no debe centrarse únicamente en enseñar competencias técnicas (hard skills) que pueden quedar obsoletas en poco tiempo. Debe, sobre todo, fortalecer las habilidades cognitivas y las meta-habilidades que permiten a los empleados adaptarse a cualquier cambio futuro. La capacidad de pivotar no es una alternativa a la planificación; es el resultado de una planificación inteligente que prioriza la agilidad.

Al final, la empresa más competitiva no será la que tenga el mejor plan inicial, sino la que tenga el equipo con la mayor capacidad de adaptación a lo largo del tiempo.

Genio o tóxico: cómo detectar si el experto técnico encajará en el equipo

En la búsqueda de talento para cubrir brechas técnicas, es fácil caer en la trampa de sobrevalorar la genialidad técnica por encima de todo. La idea de contratar a un «desarrollador 10x» que pueda resolver problemas complejos es tentadora. Sin embargo, si este genio carece de habilidades interpersonales, puede convertirse en un «genio tóxico»: una persona cuyo impacto negativo en la moral y la productividad del equipo anula su brillantez individual.

Un genio tóxico puede ser un 10x developer, pero si hace que otros 5 desarrolladores rindan a la mitad, es un divisor neto de talento.

– Conceptos de gestión de equipos técnicos, Mejores prácticas en desarrollo de software

El coste de un genio tóxico es inmenso. Genera un ambiente de trabajo hostil, dificulta la colaboración, bloquea el traspaso de conocimiento y puede provocar la fuga de otros miembros valiosos del equipo. Por ello, el proceso de selección y promoción interna debe evaluar tanto la competencia técnica como el ajuste cultural y la capacidad de actuar como multiplicador de talento. No se trata de buscar clones, sino de diferenciar entre una disrupción constructiva (alguien que desafía el status quo con soluciones) y la simple toxicidad.

Para evitar este error costoso, es necesario implementar un protocolo de evaluación que vaya más allá de las pruebas técnicas. Se deben crear escenarios que revelen cómo un candidato interactúa con los demás. Por ejemplo, pedirle que explique un concepto complejo a un perfil no técnico evalúa su empatía y capacidad de comunicación. Simular una revisión de código (code review) permite observar su reacción ante el feedback crítico. Estas pruebas prácticas son mucho más reveladoras que cualquier pregunta teórica sobre trabajo en equipo.

Un protocolo robusto debe incluir la evaluación de cómo el candidato ha impactado en la productividad de sus equipos anteriores y una sesión de trabajo con el equipo actual antes de tomar una decisión final.

En resumen, el mejor experto técnico no es el que más sabe, sino el que hace que todo el equipo sepa más y rinda mejor. Priorizar el talento que multiplica sobre el que simplemente suma (o resta) es la decisión más inteligente a largo plazo.

A retener

  • La brecha de competencias no es una hipótesis, es una realidad inminente que requiere acción proactiva.
  • La formación más rentable es la que se completa y se aplica. Elige el formato pensando en el compromiso, no solo en el coste.
  • El conocimiento de sus empleados senior es su activo de formación más económico; transfórmelo en capital intelectual para la empresa.

Planes de carrera en empresas planas: cómo ofrecer crecimiento sin cargos directivos

Uno de los mayores desafíos en la retención de talento, especialmente del técnico y senior, es ofrecer una perspectiva de crecimiento en organizaciones cada vez más «planas», con menos niveles jerárquicos. Cuando la única vía de progreso parece ser un cargo directivo (manager), muchos expertos se ven forzados a abandonar los roles técnicos que aman y en los que aportan más valor, o bien se estancan y se marchan. Esta situación es especialmente crítica en un país como España, donde según datos de la Fundación Adecco, el 75% de los parados mayores de 55 años estima que no volverá a trabajar, lo que evidencia un desperdicio masivo de talento experimentado.

La solución a esta encrucijada es la implementación de «sendas de carrera duales» (Dual Career Tracks). Este modelo, muy extendido en el sector tecnológico, crea dos caminos de crecimiento con igual prestigio, compensación y reconocimiento: la senda de Gestión de Personas (Manager Track) y la senda de Contribuidor Individual Experto (Technical Track).

En la senda técnica, un profesional puede evolucionar de Engineer a Staff Engineer, Principal Engineer o Distinguished Engineer. Cada nivel conlleva un mayor impacto estratégico, una esfera de influencia más amplia (pasando de un proyecto a una línea de negocio o a la arquitectura de toda la empresa) y un incremento salarial equivalente al de los puestos directivos correspondientes. Esto permite que los mejores expertos sigan creciendo y aportando valor sin tener que convertirse en gestores de personas si no es su vocación.

Este enfoque tiene un triple beneficio. Primero, retiene al talento técnico de alto valor que de otra manera se iría a otras empresas en busca de crecimiento. Segundo, asegura que los puestos de management sean ocupados por personas con una vocación y habilidad real para la gestión de equipos, en lugar de ser simplemente el «siguiente paso» por defecto. Tercero, crea un modelo de aspiración para los perfiles junior, que ven que pueden tener una carrera larga y exitosa en la empresa sin renunciar a su pasión técnica.

Para retener al talento a largo plazo, es indispensable ofrecerles un futuro. Es crucial entender cómo implementar un modelo de crecimiento que no dependa exclusivamente de la jerarquía.

Implementar un plan de carrera dual es la demostración más clara de que una empresa valora la maestría técnica tanto como la gestión. Es una inversión estratégica en la cultura y en la capacidad de la organización para atraer y retener a los mejores en su campo.

Escrito por Javier Solís, Consultor de Organización y Gestión del Talento, experto en profesionalización de empresas familiares y liderazgo transformacional. Posee 20 años de trayectoria implementando estructuras organizativas eficientes y resolviendo conflictos generacionales en consejos de administración.