
El error más común entre socios fundadores que son amigos es confiar en que la buena relación resolverá los conflictos empresariales futuros. La realidad es que la única protección real es un pacto de socios concebido no como un trámite, sino como un protocolo de emergencia.
- Las cláusulas de rendimiento (KPIs) y de permanencia (vesting) no castigan, sino que alinean los incentivos y el compromiso a largo plazo de forma objetiva.
- Los mecanismos de desempate (shotgun) y de venta (drag/tag along) son antídotos contractuales que eliminan la emoción en los momentos más críticos del negocio.
Recomendación: Tratar el pacto de socios como el primer producto estratégico de la empresa: un sistema diseñado para gestionar la falibilidad humana y proteger el valor del proyecto por encima de las relaciones personales.
Empezar una startup con amigos es una de las experiencias más emocionantes y creativas. La energía inicial se basa en la confianza mutua, una visión compartida y la creencia de que la amistad lo puede todo. Es común pensar que un documento legal complejo es innecesario, una señal de desconfianza. «Nosotros nos entendemos», «lo hablaremos si surge un problema», son frases que resuenan en garajes y coworkings. Sin embargo, esta visión es la semilla de futuros conflictos que pueden destruir no solo la empresa, sino también la relación personal.
La cruda realidad es que las presiones del negocio —la falta de dinero, el estrés de las entregas, las diferencias en la dedicación— erosionan la confianza de formas impredecibles. Lo que hoy es un acuerdo verbal mañana se convierte en un «yo entendí que…» o un «no me parece justo que…». El pacto de socios no es un documento para celebrar la amistad. Es todo lo contrario: es una máquina de incentivos y un protocolo de emergencia diseñado para cuando la confianza se rompe. Su propósito no es regular la relación personal, sino blindar el negocio de la falibilidad humana, separando las decisiones empresariales de las emociones.
Pero entonces, ¿qué debe contener este «manual de supervivencia»? No se trata de rellenar una plantilla. Se trata de tener conversaciones incómodas ahora para evitar batallas destructivas después. El objetivo de este artículo es desgranar las cláusulas que actúan como un sistema inmunitario para la compañía, anticipando los virus más comunes: el resentimiento por el rendimiento desigual, el abandono prematuro de un socio, los bloqueos en la toma de decisiones y las oportunidades de venta.
Para aquellos que prefieren un formato más directo, el siguiente taller en vídeo ofrece una visión general y práctica sobre los puntos clave que deben abordarse en un pacto de socios, complementando la lectura de esta guía.
A continuación, desglosaremos las cláusulas fundamentales que todo pacto de socios debería contemplar, no como una lista de requisitos, sino como un sistema de defensa interconectado para garantizar la viabilidad y el crecimiento de vuestro proyecto a largo plazo.
Sommaire : Las salvaguardas contractuales para tu pacto de socios
- Por qué establecer KPIs de rendimiento para socios evita el resentimiento
- Cómo recuperar las acciones de un socio que abandona el proyecto prematuramente
- Drag Along o Tag Along: cuál protege a quién en una venta futura
- El error de repartir el capital 50/50 sin mecanismo de desempate
- Cuándo liberar las acciones de los fundadores para garantizar el compromiso a 4 años
- Por qué separar el voto del dividendo permite atraer capital sin perder control
- Estatutos tipo o a medida: cuál elegir si prevé entrada de socios futuros
- Cómo elegir el régimen societario adecuado para una estructura de socios compleja
Por qué establecer KPIs de rendimiento para socios evita el resentimiento
El resentimiento es el cáncer silencioso de las startups fundadas por amigos. Nace de percepciones subjetivas: «Siento que trabajo más que tú», «Tu área no está generando resultados», «No estás tan comprometido como al principio». Estas sensaciones, si no se gestionan, escalan a conflictos abiertos. La solución no es «confiar más», sino eliminar la subjetividad. Establecer Indicadores Clave de Rendimiento (KPIs) para cada socio fundador transforma las expectativas tácitas en compromisos explícitos y medibles.
El objetivo no es crear una cultura de microgestión, sino un marco de responsabilidad objetiva. Si un socio es responsable del desarrollo de producto, sus KPIs podrían ser cumplir los plazos del roadmap. Si otro lidera las ventas, su rendimiento se medirá en nuevos clientes o ingresos. Esto es crucial, considerando que, según un análisis de RB Ruiz Beato Abogados, hasta un 40% de las startups fracasan por desavenencias entre socios. La mayoría de estas desavenencias tienen su origen en una percepción de desequilibrio en el esfuerzo o la aportación de valor.
Implementar revisiones trimestrales formales, basadas en estos KPIs preacordados, obliga a tener conversaciones difíciles de forma estructurada y con datos sobre la mesa. Esto permite detectar desviaciones a tiempo y tomar medidas correctivas antes de que el resentimiento se enquiste. Se trata de un mecanismo de prevención que protege tanto al negocio como a la relación personal, al sustituir las acusaciones por un análisis de datos.
Cómo recuperar las acciones de un socio que abandona el proyecto prematuramente
Uno de los escenarios más peligrosos para una startup es cuando un socio fundador abandona el barco en las fases iniciales pero conserva un porcentaje significativo del capital. Esto crea lo que en el ecosistema se conoce como «capital social muerto»: acciones en manos de alguien que ya no aporta valor, pero que diluyen a los que sí siguen trabajando y desincentivan a futuros inversores. Es una situación que debe prevenirse por contrato desde el primer día.
El capital social muerto surge cuando un socio abandona la empresa pero mantiene participaciones relevantes sin contribuir. Para prevenirlo, se utilizan fórmulas como el vesting y las cláusulas de good leaver y bad leaver.
– UBT Compliance, Manual de supervivencia: Pacto de socios en startups tecnológicas
El antídoto contractual son las cláusulas de «Good Leaver» y «Bad Leaver». Estas cláusulas definen las condiciones en las que un socio que se marcha puede ser obligado a vender sus participaciones a la sociedad o a los socios restantes. La clave está en la diferenciación: un «Good Leaver» es alguien que se va por causas justificadas (enfermedad, fallecimiento), mientras que un «Bad Leaver» es quien lo hace por incumplimiento grave, competencia desleal o abandono injustificado. El tratamiento económico de la recompra de sus acciones es radicalmente distinto en cada caso, protegiendo así la tesorería y el futuro de la empresa.
Esta distinción es fundamental para alinear los incentivos y desincentivar las salidas perjudiciales. Un socio que sabe que abandonar el proyecto para unirse a la competencia le obligará a vender sus acciones a valor nominal (o a un precio simbólico) se lo pensará dos veces. A continuación, se detallan las diferencias clave entre ambos escenarios.
| Escenario | Good Leaver | Bad Leaver |
|---|---|---|
| Causas típicas | Enfermedad grave, accidente, fallecimiento | Incumplimiento grave, competencia desleal, abandono voluntario injustificado |
| Valoración recompra | Valor de mercado | Valor nominal o simbólico |
| Periodo de pago | Pago único o aplazado corto | Pago aplazado largo (protege tesorería) |
| Propiedad intelectual | Cesión normal según lo pactado | Cesión obligatoria total inmediata |
Drag Along o Tag Along: cuál protege a quién en una venta futura
Cuando una startup madura, puede llegar una oferta de compra. Este momento, que debería ser una celebración, puede convertirse en una pesadilla si los socios no tienen la misma visión. ¿Qué pasa si un inversor quiere comprar el 100% de la empresa, pero un socio minoritario se niega, bloqueando la operación? ¿O si el socio mayoritario vende su parte y deja a los minoritarios «atrapados» con un nuevo socio desconocido? Para evitar estos escenarios, existen dos cláusulas espejo: el Derecho de Arrastre (Drag Along) y el Derecho de Acompañamiento (Tag Along).
El Drag Along protege a la mayoría. Establece que si un porcentaje cualificado de los socios (por ejemplo, el 75% del capital) acepta una oferta de venta, tienen el derecho de «arrastrar» al resto de socios y obligarles a vender en las mismas condiciones. Esto garantiza que una minoría no pueda bloquear una oportunidad estratégica para la compañía. Es una cláusula fundamental para dar seguridad a los potenciales compradores.

El Tag Along, por su parte, protege a la minoría. Concede a los socios minoritarios el derecho de «acompañar» al socio mayoritario si este recibe una oferta por su participación. Así, si un tercero quiere comprar el control de la empresa, los minoritarios pueden unirse a la venta en las mismas condiciones de precio y términos, evitando quedarse con un nuevo socio que no han elegido. Juntas, estas cláusulas crean un equilibrio que protege los intereses de todos los socios ante el evento de liquidez más importante de una startup.
La negociación de estas cláusulas no es trivial y debe ser detallada. Es crucial definir con precisión los siguientes puntos para evitar ambigüedades:
- El umbral de capital necesario para activar el Drag Along (típicamente entre 66% y 80%).
- Un precio mínimo por acción por debajo del cual el Drag Along no puede ser ejecutado.
- Los plazos de notificación para ejercer estos derechos (usualmente 30-60 días).
- Si el Tag Along se aplica solo a ventas totales o también a ventas parciales de participaciones.
El error de repartir el capital 50/50 sin mecanismo de desempate
Entre dos socios fundadores que son amigos, repartir el capital al 50/50 parece la opción más justa y equitativa. Sin embargo, desde un punto de vista de gobernanza, es una de las decisiones más peligrosas que se pueden tomar. Un reparto del 50/50 crea una situación de «parálisis por diseño»: ante cualquier desacuerdo fundamental en una decisión que requiera mayoría, la empresa queda bloqueada. Ninguno de los dos socios puede imponer su criterio, y la inacción puede llevar la compañía a la ruina.
La solución no es necesariamente un reparto desigual (como un 51/49, que puede generar tensiones), sino incluir en el pacto de socios un mecanismo de desempate claro y contundente para situaciones de bloqueo. Existen varias fórmulas, como el voto de calidad del presidente del consejo o la mediación obligatoria, pero la más drástica y efectiva por su poder disuasorio es la cláusula «Shotgun» o de «ruleta rusa».
Este mecanismo, también conocido como ‘Buy-Sell Agreement’, es un procedimiento de todo o nada. En caso de bloqueo, un socio (el «ofertante») puede notificar al otro su intención de comprar todas sus participaciones a un precio determinado por él. El socio que recibe la oferta (el «receptor») tiene entonces dos opciones: vender sus participaciones a ese precio, o bien, invertir la operación y comprar él las participaciones del ofertante al mismo precio por acción. El efecto psicológico es potentísimo: nadie activa la cláusula a un precio que no esté dispuesto a pagar o a recibir, lo que fuerza a las partes a negociar y encontrar un acuerdo antes de llegar a este punto de no retorno.
Cuándo liberar las acciones de los fundadores para garantizar el compromiso a 4 años
Cuando se constituye una startup, los socios reciben un paquete de acciones que representa su propiedad. Pero, ¿qué ocurre si un socio que posee el 50% de la empresa decide marcharse a los seis meses? Si no se ha pactado nada, se irá con la mitad de la empresa bajo el brazo, dejando al resto de socios con el 100% del trabajo. Para evitar esta injusticia y alinear el interés a largo plazo, se utiliza la cláusula de Vesting.
El vesting es un mecanismo por el cual los socios no son dueños del 100% de sus acciones desde el día uno, sino que van consolidando su derecho sobre ellas a lo largo del tiempo. Es una forma de «ganarse» las acciones con permanencia y trabajo. El estándar más extendido en el ecosistema tecnológico es un vesting de 4 años con 1 año de cliff (acantilado). Esto significa que durante el primer año, el socio no consolida ninguna acción. Si se va antes de cumplir 12 meses, se va sin nada. Al cumplir el primer año, consolida de golpe el 25% de sus participaciones (el «cliff»). A partir de ahí, consolida el 75% restante de forma prorrateada, normalmente mensual o trimestralmente, durante los siguientes 3 años.
Una capa adicional de complejidad es la «aceleración» del vesting. ¿Qué pasa si la empresa se vende antes de que los socios hayan completado su periodo de 4 años? La cláusula de aceleración define si, en caso de venta, el vesting se acelera total o parcialmente. La distinción clave es entre ‘Single Trigger’ y ‘Double Trigger’.
| Tipo de Aceleración | Condición de Activación | Preferencia del Inversor | Protección Fundador |
|---|---|---|---|
| Single Trigger | Solo venta de la empresa | Baja (riesgo de salida prematura) | Alta (protección inmediata) |
| Double Trigger | Venta + despido sin causa | Alta (asegura continuidad) | Media (requiere doble condición) |
| Sin aceleración | No aplica | Máxima | Nula |
Por qué separar el voto del dividendo permite atraer capital sin perder control
A medida que una startup crece, necesita capital. A menudo, las primeras inyecciones de dinero no provienen de fondos de capital riesgo, sino del círculo cercano: la familia, los amigos y los «locos» que confían en el proyecto (FFF: Family, Friends & Fools). Estos inversores suelen aportar cantidades relativamente pequeñas, pero si a cambio se les da un porcentaje de la empresa con plenos derechos de voto, el control de los fundadores puede diluirse peligrosamente y la toma de decisiones puede volverse muy compleja.
La solución es crear diferentes clases de participaciones, separando el derecho económico (participar en los beneficios o dividendos) del derecho político (votar en la junta de socios). Se pueden emitir participaciones sin voto, o con un voto limitado a decisiones súper-mayoritarias (como la venta de la empresa o una fusión). De esta manera, los fundadores pueden captar capital sin ceder el control del día a día.
Es como gestionar un restaurante. Vendes participaciones en los beneficios a inversores que confían en tu cocina, pero no les das derecho a entrar en la cocina a cambiar el menú.
– Analogía común en el ecosistema startup, explicando acciones sin voto
Esta estrategia es muy efectiva en las fases iniciales, pero es importante saber que tiene sus límites. Según la práctica habitual del sector, los inversores profesionales como los fondos de Venture Capital (VC) rechazan sistemáticamente este tipo de estructuras. Exigirán acciones con plenos derechos de voto (acciones ordinarias) para proteger su inversión. La clave está en usar las participaciones sin voto de forma estratégica en las primeras rondas (FFF, Business Angels) y estar preparado para unificar las clases de acciones en una futura ronda de financiación profesional. Es una herramienta para una fase concreta, no una solución permanente.
Estatutos tipo o a medida: cuál elegir si prevé entrada de socios futuros
Al constituir la sociedad, los fundadores se enfrentan a una decisión clave: usar unos estatutos sociales tipo (plantillas estandarizadas, baratas y rápidas de registrar) o invertir en unos estatutos a medida redactados por un abogado especialista. Para amigos que empiezan un negocio con pocos recursos, la opción «tipo» es tentadora. Sin embargo, es una decisión que puede salir muy cara a medio plazo.
Los estatutos tipo son una «bandera roja» para los inversores profesionales. Son demasiado simples, no contemplan mecanismos de protección complejos como los que hemos visto (vesting, drag along, clases de acciones) y no ofrecen flexibilidad para futuras rondas de financiación. De hecho, según la experiencia de inversores en España, prácticamente el 100% de los VCs exigen una reestructuración legal completa si se encuentran con unos estatutos tipo, lo que implica costes y retrasos en el proceso de inversión. El pacto de socios es un contrato privado entre los firmantes, pero los estatutos son la «constitución» pública de la empresa, inscrita en el Registro Mercantil.
La estrategia más inteligente para una startup que empieza es un enfoque híbrido y por fases. Se puede empezar con unos estatutos tipo para validar el modelo de negocio con un coste mínimo, pero complementándolos desde el día uno con un pacto de socios privado muy detallado y robusto. Este pacto contendrá todas las cláusulas complejas. Sin embargo, los fundadores deben tener claro que esta es una solución temporal. Si en el roadmap a 18-24 meses está prevista la entrada de inversión profesional, es obligatorio planificar y presupuestar la transición a unos estatutos a medida que «eleven» al rango público las cláusulas clave del pacto de socios.
Plan de acción: Auditoría de su estructura legal
- Puntos de contacto: Listar los momentos clave donde la estructura legal es crítica: constitución de la sociedad, primera venta con factura, y, sobre todo, primera conversación con un inversor.
- Recopilación: Inventariar los documentos existentes. ¿Hay solo un acuerdo verbal? ¿Se firmó un pacto de socios? ¿Se constituyó una S.L. con estatutos tipo de notaría?
- Coherencia: Confrontar la estructura legal actual con la ambición a 24 meses. ¿El modelo actual permite emitir stock options para empleados clave? ¿Está preparado para una due diligence de un inversor?
- Evaluación de riesgo: Identificar el principal riesgo. Usar estatutos tipo es barato y rápido ahora (beneficio inmediato), pero su inevitable reestructuración es costosa y una señal de poca previsión para los inversores (riesgo futuro).
- Plan de integración: Definir un roadmap claro. Fase 1: pacto de socios privado y detallado. Fase 2: presupuestar la migración a estatutos a medida como un hito clave 6 meses antes de empezar a buscar la primera ronda de financiación seria.
A recordar
- El pacto de socios no es un símbolo de desconfianza, sino la herramienta más profesional para proteger una relación de amistad de los conflictos del negocio.
- Cláusulas como el vesting y las de good/bad leaver no son castigos, son incentivos que aseguran que el capital de la empresa esté siempre en manos de quien aporta valor.
- Prever mecanismos de desempate y de venta desde el inicio elimina la subjetividad y la emoción de las decisiones más críticas que afrontará la compañía.
Cómo elegir el régimen societario adecuado para una estructura de socios compleja
La elección de la forma jurídica (ej. Sociedad de Responsabilidad Limitada – S.L., o Sociedad Anónima – S.A. en España) no es una mera formalidad, es una decisión estratégica que condicionará el futuro de la startup. Especialmente cuando se prevé una estructura de socios compleja con diferentes roles, aportaciones y la futura entrada de inversores o empleados clave, el vehículo legal debe ser el adecuado. Una S.L. es más ágil y barata de gestionar, ideal para las fases iniciales. Sin embargo, una S.A. ofrece una flexibilidad mucho mayor para articular estructuras de capital sofisticadas.
La principal diferencia radica en la transmisibilidad de las acciones y la capacidad de crear diferentes clases de participaciones. Por ejemplo, implementar planes de stock options o phantom shares para atraer y retener talento es mucho más sencillo y está mejor regulado en una S.A. que en una S.L. Del mismo modo, si se planea dar entrada a inversores internacionales, estos suelen sentirse más cómodos con la estructura de una S.A., más reconocida y estandarizada a nivel global.
La decisión no debe tomarse a la ligera y depende directamente de la fase y la ambición del proyecto. No existe una respuesta única, sino un camino lógico que la mayoría de startups de éxito recorren. A continuación se presenta un árbol de decisión simplificado para guiar esta elección estratégica, vinculando la forma societaria a la etapa de desarrollo del proyecto.
La siguiente tabla, basada en la experiencia de expertos legales en el ecosistema startup, ofrece una guía clara sobre qué forma societaria es más adecuada en cada fase del proyecto.
| Fase del Proyecto | Forma Societaria Recomendada | Razón Principal | Coste Aproximado |
|---|---|---|---|
| Fase 1: Idea/MVP | Pacto de socios sin constituir | Flexibilidad máxima, mínimo coste | 500-1000€ |
| Fase 2: Primeras ventas | S.L. con estatutos básicos | Agilidad operativa, bajo coste | 3000-5000€ |
| Fase 3: Escalado/Ronda A | S.L. blindada o S.A. | Permite stock options, múltiples clases de acciones | 10000-20000€ |
| Fase 4: Internacional | S.A. o estructura holding | Flexibilidad para inversores internacionales | 20000€+ |
Ahora que conoce las herramientas, el siguiente paso lógico es sentarse con sus socios y un asesor legal para diseñar el protocolo de emergencia a medida de su proyecto. Tratar el pacto de socios con la misma seriedad y estrategia que el desarrollo de su producto es la mejor inversión que puede hacer para el futuro de su empresa y de su amistad.